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RobotLAB UAI

Revive el dia sobre robótica social durante la conferencia Cultura Social Media 2020

January 20, 2021 - TalksNews

Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en dos proyectos, el primero se titula: “Mi nuevo amigo el robot social: Entendiendo gratificaciones y determinando condiciones para interacciones beneficiosas en una muestra joven”, como parte de un fondo nacional Fondecyt de iniciación e investigación que durará tres años. El segundo proyecto patrocinado por el  Fondo Redes UAI 2020, consiste en analizar, desde una perspectiva multidisciplinaria y comparada, los múltiples usos y contextos donde puede insertarse el uso de un robot social, determinando las prácticas y usos que le dan niños y jóvenes chilenos.

Q&A: Conversación en torno a la robótica social

Una vez finalizadas las exposiciones, se generó un interesante debate en torno a la robótica social y sus desafíos, donde los participantes respondieron a preguntas de los espectadores. En este apartado, se presentan los seis ejes principales del Q&A post exposición.

Desafíos de la Robótica a futuro 

Los expertos aseguran que uno de los principales desafíos es la conversación en torno a la interacción humano-máquina. Al respecto, Autumn Edwards sostuvo que “a medida que en nuestras vidas se incluyan más robots sociales y pasemos más tiempo con ellos, se va a formar una relación real entre nosotros”. Comentó que junto a su colega Chad están trabajando en un proyecto donde estudian la dialéctica relacional y aseguró que “son muy complejas las tensiones que enfrentan las personas entre ellas y parece que también lo son con los robots”. A su vez, Jochen Peter agregó que es importante generar una conversación sobre la relación entre las personas y los robots. Además, aseveró que el primer encuentro entre un robot y un humano influye mucho en su relación futura.

Interdisciplinariedad en la robótica social

Chad Edwards asegura que en un futuro se presenciará la emergencia de personas cyborg, “vamos a utilizar más dispositivos, celulares, conexión a wifi, por lo que la fusión persona-máquina será más evidente”. En términos de robótica social, el académico sostuvo que se manifestará un impulso importante para comprender las relaciones interpersonales y surgirán preguntas como: ¿Es posible generar amistad o algún tipo de relación con un robot? ¿podemos generar un robot que sea un ser racional? En esta misma línea, la profesora Autumn afirmó que esta “es una invitación a ver cómo las máquinas y los humanos podemos trabajar en conjunto”.

Relación emocional con los robots

La doctora Autumn Edwards aseguró que es muy común que los seres humanos traten a los objetos u otro tipo de seres como si fuesen personas, “las interacciones que tenemos con las máquinas nos dicen más de cómo somos nosotros mismos. Solemos abordar todo nuestro entorno como si los objetos que lo componen pudieran respondernos y forzar así algún tipo de conexión con ellos”.

Desafíos para integrar a los robots sociales en las escuelas

Durante la conferencia, los expertos dejaron en claro que existe un miedo latente de la población respecto a la automatización de las labores. En este sentido, la educación no se queda fuera pues se ha presenciado una tendencia de los docentes que dudan de la implementación de agentes robóticos en las escuelas. Respecto a esto, los expositores aseguran que la tecnología debe funcionar como un apoyo a la docencia. Chad afirmó que “de acuerdo a las investigaciones, a los robots les va bien hacer tareas repetitivas, mientras que los profesores se aburren de que les hagan siempre las mismas preguntas”.

Autumn Edwards sostiene que hay profesores que tienen miedo a que la tecnología los reemplace. Sin embargo, asegura que hoy, producto de la carga laboral, muchos docentes se sienten como robots, haciendo tareas repetitivas, lo que produce una deshumanización. “Podemos ayudar a que la gente comprenda que al adoptar esos aspectos en su trabajo, la experiencia que tendrán será frustrante, mientras que si se le da la tarea repetitiva a una máquina, nosotros nos podemos volver más humanos en clases”, aseguró. De esta forma, la investigadora piensa que se podría lograr una educación más personalizada, empática y se podría generar una conexión emocional con los estudiantes. “Hay que entender que hay múltiples maneras de incorporar un robot en una sala de clases”, sostuvo la experta.

Regulación legal de la robótica

Entre los desafíos pendientes en el campo tecnológico, se encuentra la gran ausencia de regulaciones políticas. En esta línea, los expertos coincidieon en que cada país cuenta con diferentes culturas y enfoques respecto a la tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos “rara vez ponemos una regulación antes que algo ocurra. El proceso es: hagámoslo y si pasa algo, intervenimos y tratamos de detenerlo”, afirmó Autumn Edwards respecto a la situación en su país, agregando que la implementación de una regulación legal “es difícil, pero creo que es más fácil para las culturas donde existe un modelo establecido”.

Por su parte, Peter aseguró que es complejo predecir los efectos que tendrá una tecnología nueva, por eso es importante aprender sobre esta a medida que evoluciona. “Tenemos que aceptar que no podemos anticipar los efectos ni regularlos desde el inicio”. Sobre este mismo tema, Chad Edwards afirmó que “los políticos tienen vago conocimiento sobre cómo funciona un robot”, por lo que es primordial la educación para conocer el funcionamiento de las tecnologías.

Humanización de la robótica

Los expertos destacaron que existe mucha investigación que demuestra que las personas parecen responder mejor a los robots con apariencia humana, que tienen representación de género, raza y que sus voces son parecidas a las de una persona. Concuerdan en que, desde la industria, existe una tendencia a construir cosas a “nuestra propia imagen”, porque les permite a las personas que se sientan cómodas. Sin embargo, “a veces se vuelven demasiado humanos y esto puede crear un rechazo o temor en los pares de interacción”, asegura Autumn Edwards.

Lo cierto es que el patrón varía de cultura en cultura, los expertos ponen el ejemplo de Japón, donde los robots tienen un aspecto muy similar a los humanos, mientras que en Estado Unidos la gente se siente más cómoda con una figura tipo “caricatura robótica”.

Sin duda aún queda un camino largo para un desarrollo fluido de la robótica social, faltan discusiones acerca de políticas reguladoras y sobre todo educar a la población. Pero la tecnología no para y los exponentes coincidieron en que no hay que temer a su avance, pues su misión es y seguirá siendo aportar a mejorar la calidad de vida de las personas.Con destacados expositores internacionales, se desarrolló la tercera versión de la Conferencia Cultura Social Media 2020, organizada por la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en noviembre pasado. Los tres días que duró el certamen, estuvieron marcados por el debate sobre las tecnologías emergentes ante futuros inciertos.

En la segunda jornada, cuyo video se puede revisitar aquí, la discusión giró en torno al potencial de la robótica social, ocasión en la cual los doctores y expertos internacionales Jochen Peter (Universidad de Amsterdam), Chad y Autumn Edwards (Western Michigan University) expusieron sobre el tema, seguido de un foro moderado por la académica y directora de Robotlab UAI, Carmina Rodríguez.

Dia 2: Presentaciones en torno a la robótica social

Al iniciar la actividad, la decana de la escuela, Magdalena Browne, hizo una invitación a discutir sobre “cómo las nuevas tecnologías y formas de comunicación están cambiando no solo a nivel macro, nuestra sociedad, sino también a nivel micro,  nuestras propias vidas cotidianas”. También destacó que hay que tener presente que las tecnologías emergentes tienen una mirada interdisciplinaria y vienen acompañadas de temores y riesgos. Precisamente, por eso, es urgente realizar una discusión en torno al tema, aseveró.

La conferencia inició de la mano del académico Jochen Peter, profesor titular en la Escuela de Investigación en Comunicación de Amsterdam y líder del proyecto CHILDROBOT. En esta oportunidad, el profesor presentó su ponencia “Robots sociales: alcances y hallazgos sobre máquinas que interactúan con humanos”. En su presentación, el profesor Peter habló sobre las características básicas de los robots sociales y su potencial como un nuevo agente que se comunica con humanos, destacando la complejidad de realizar investigación en el área.

El segundo expositor fue el doctor Chad Edwards, profesor titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Western Michigan y co-director del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social, Combotlabs. Su exposición se enfocó en el uso de robots en la educación. Durante su presentación, Edwards aclaró que las nuevas generaciones -a través de los smartphones- interactúan constantemente y que éstos son una herramienta que facilita la sociabilización, pero que al mismo tiempo, este fenómeno tiende a asustar a la población, generando “pánico constante hacia la tecnología”. Por esta razón es necesario estudiar este campo. Destacó que junto a su colega, la doctora Autumn Edwards,  desarrollaron A.i.D.A, un asistente de inteligencia artificial en la Universidad de Michigan, al respecto explicaron que “aquí tenemos una herramienta pedagógica, un ChatRobot, donde se responden preguntas del programa de estudios”. A.i.D.A puede responder a preguntas tales como: ¿Cuándo debo entregar mi tarea? o ¿Cuáles son las horas de atención al público? De esta forma, el dispositivo disminuía la sobrecarga del trabajo de los profesores. Agregó que actualmente en la Universidad de Michigan están desarrollando un estudio social con mascotas robots dentro del establecimiento educacional, “sabemos que los perros y gatos pueden disminuir el estrés, pero por temas legales no se puede tener animales en la biblioteca, entonces ¡tengamos mascotas robots!”.

Una vez finalizada la presentación de Chad Edwards, su colega la doctora Autumn Edwards, co-directora del Laboratorio de Comunicación y Robótica Social (Combotlabs), expuso sobre la ontología del robot social, en una conferencia titulada: “Robots sociales: de la ontología a la interacción.” La profesora ahondó en las distintas emociones que los robots pueden generar en las personas. Para eso, mostró los hallazgos de un estudio en el que se les presentó a los participantes imágenes de un humano, un robot y un chimpancé. El ejercicio consistía en elegir a los dos seres que tuviesen más similitud y dejar fuera al distinto, “la primera parte del estudio muestró que las personas tienen distintas opciones y solidaridades entre los diferentes seres”.

Entre los resultados, destaca que es relevante comenzar a comprender de manera constructivista cómo se hace un prototipo de comunicación, “lo primero que hacemos al comunicarnos con algo extraño es decir: ¿Qué es eso? Esa toma de decisión para definir en nuestra cabeza qué es, nos lleva a tener acceso sobre los estereotipos respecto a qué es lo que hace, cómo se irá a comportar, lo que luego nos lleva a acceder a nuestros constructos personales”. Asegura que las percepciones de los sujetos son distintas y “eso nos lleva a la activación y modificación de las maneras de comunicación que tenemos con otros”. De esta forma, el comportamiento, pensamiento y comunicación de cada sujeto es importante para comprender la interacción que cada uno tiene con los robots sociales. En cuanto a próximos proyectos, Edwards asegura que está trabajando en comprender con mayor profundidad la influencia que los diseños físicos de las máquinas pueden ejercer sobre la identificación e interacción con los humanos.

Presentación de RobotLAB

Luego de la presentación de los tres expositores, la anfitriona y directora de RobotLAB Carmina Rodríguez procedió a explicar en qué consiste RobotLab, el primer laboratorio a nivel nacional y sudamericano centrado en estudiar los efectos de la robótica social con un énfasis en las comunicaciones. A partir de tres ejes centrales, en RobotLab se busca realizar investigación empírica sobre la robótica social, acogiendo la interdisciplinariedad para su desarrollo. Además, busca ser un centro de enseñanza y divulgación de buenas prácticas para agentes de inteligencia artificial.

Actualmente el laboratorio se encuentra trabajando en do